Bratislava, la capital señorial que ha quedado en el olvido. Así es como yo la percibí y así es como la defino.
Esta ciudad es la capital de Eslovaquia, y nadie lo diría viendo cómo son las capitales de los países vecinos: Viena, Praga o Budapest.
Es tan pequeña que se puede recorrer perfectamente sin prisas en un día.
Te voy a decir cuáles fueron para mi los puntos imprescindibles para visitar en esta ciudad, y te voy a recomendar el sitio dónde yo me alojé.

A esta ciudad llegué en autobús desde Viena, muy temprano por la mañana, sobre las 10. Después de dejar mi maleta en el hostel me dispuse salir a recorrer la ciudad.
El primer sitio que visité fue la Iglesia de Santa Isabel, o mejor conocida como la iglesia Azul, por estar más retirada del casco histórico y porque me quedaba más cerca de mi punto de partida.
Esta pequeña iglesia es de las más bonitas de toda la ciudad e incluso del país, es muy poco visitada por los turistas por encontrarse un poco retirada del casco antiguo, pero cada vez se está haciendo más conocida. Vale mucho la pena acercarse hasta ella y entrar en su interior que también es azul.

Después continúe la visita por la ribera del río en busca del Monumento al Soldado caído y desde aquí ya empecé a recorrer el centro de la ciudad, entrando por la calle Mostová se llega a una plaza donde podemos encontrar una bonita fuente y puestos de souvenirs.

Continuando por la calle Rybárska brán llegaremos hasta la plaza principal de la ciudad donde encontraremos varios edificios representativos (como el Ayuntamiento, Embajadas, Museos, Galerías, Palacios…) así como 2 monumentos muy curiosos y divertidos: el Schöne Nací: era un vagabundo que saludaba a las mujeres que pasaban por la calle y les regalaba flores; y el Man at Work: un antiguo trabajador de alcantarillas. 

 

Bratislava está llena de estatuas súper bonitas y originales, id en busca de ellas y no os perdáis ninguna.

Callejeando por sus estrechas calles empedradas llegaremos hasta uno de los puntos más importantes de la ciudad: “La puerta de San Miguel” y la calle peatonal Michalská llena de terrazas, restaurantes, tiendas y bares.
Esta puerta es la única que se conserva de las 4 puertas por las que se accedía a la antigua ciudad amurallada, su torre mide 53 metros y actualmente es un museo de armamento.  Debajo de ella se encuentra el kilómetro cero de Bratislava, parad a mirarlo.

  • Dato curioso: dicen que si pasas hablando por debajo de la torre a partir de ese momento tendrás sólo 1 año y 1 día de vida. Yo pasé sin saber esto antes!
torre
Puerta de San Miguel

Al final de esta calle se encuentra la Catedral de San Martín, una de las más importantes de Bratislava, tiene diferentes horarios de visita y el acceso es gratuito.

Y en frente de ella está la estación de autobuses (si habéis llegado en autobús entonces lo más seguro es que ya hayas conocido esta parte de la ciudad.)

Por encima de la estación se encuentra el barrio del castillo con unas bonitas callejuelas de piedras, la subida se hace un poco cuesta arriba pero las vistas valen realmente la pena. Se puede ver la zona vieja y la zona nueva de la ciudad y cómo la atraviesa el Danubio.

A Bratislava la atraviesa el río Danubio.

Una vez arriba puedes entrar a los jardines del Castillo, es gratis pero nada espectacular!

Este Castillo es sin duda el elemento más representativo de Bratislava, que al encontrarse en lo alto de la colina cuenta con unas vistas privilegiadas a la ciudad y hoy en día hace de Museo Nacional.
La subida vale la pena más que nada por las vistas, así que no os esperéis que os impresione porque no es así.

Para comer os recomiendo el restaurante Sladovña-House of Beers. Se encuentra un poco escondido, pero vale la pena buscarlo. Las raciones son bastante grandes y la comida está buenísima, aunque los precios no sean de los más baratos pero, según mi experiencia, la ciudad no es de las más baratas para comer. Tenéis que probar uno de los platos típicos de Eslovaquia: el Halusky, una especie de ñoquis más pequeñitos, con queso de oveja y trocitos de tocino frito.

  • Si queréis salir de fiesta o tomar algo tenéis multitud de opciones. Aunque no lo parezca, esta ciudad tiene ambiente por la noche! 😉



Y ahora os quiero hablar un poquito del hostel donde me quedé. El Art Boutique Hostel Chors.
Este hostel es el primero en Europa que ofrece alojamiento en cápsulas exclusivas en habitaciones compartidas, las literas son amplias cápsulas de madera completamente privadas y equipadas con taquillas, enchufes y luz.
La atmósfera que envuelve este hostel es realmente exquisito. Su decoración muy fina con obras de arte de un famoso pintor eslovaco, los pasillos con buena iluminación y música de fondo para crear un buen ambiente, la atención en recepción de las mejores que he tenido en los viajes, y qué decir de la limpieza….un 10!

Su ubicación es también excelente, se encuentra en una de las calles principales donde podemos encontrar tiendas de ropa, McDonalds, cafeterías y clubes nocturnos.
Este Hostel es nuevo, lo inauguraron en el verano del 2019 y en marzo de este año 2020, recibió el premio como el mejor hostel por el International Hospitality Awards.

La noche me salió por 20€ en una habitación compartida de 4 cápsulas.
También dispone de habitaciones individuales a muy buen precio. No dudéis en pasar una noche aquí, es toda una experiencia. Les podéis seguir en sus RRSS y en su página web.

 

Hasta aquí la corta y bonita ruta por Bratislava. Espero que os sirva para coger algunas ideas y que os gusten mis propuestas.